Eliminar el azúcar del café es, sin duda, una decisión positiva para reducir el consumo de calorías vacías y prevenir picos de glucosa. Sin embargo, esto no significa que el café por sí solo sea inofensivo para todas las personas mayores. La cafeína sigue presente y actúa sobre el sistema nervioso, el corazón, el estómago y los huesos, áreas que después de los 60 años suelen volverse más sensibles.
Con el paso del tiempo, el hígado metaboliza la cafeína más lentamente, por lo que sus efectos pueden durar más horas en el cuerpo. Esto explica por qué muchos adultos mayores notan que, tras una taza de café por la tarde, les cuesta conciliar el sueño o experimentan palpitaciones leves.
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