Hoy tengo 69 años.
Trabajo en una pequeña cafetería.
Conozco gente.
Río.
Descanso.
Y aprendí algo que debí entender hace mucho:
El amor no es sacrificio eterno.
También es respeto.
Y a veces…
amarte a ti misma…
es el acto más valiente de todos.
Hoy tengo 69 años.
Trabajo en una pequeña cafetería.
Conozco gente.
Río.
Descanso.
Y aprendí algo que debí entender hace mucho:
El amor no es sacrificio eterno.
También es respeto.
Y a veces…
amarte a ti misma…
es el acto más valiente de todos.
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