Durante una semana entera pensé que simplemente se había marchado.
Luego volvió… y terminó de romperme.
Ese día, cuando tocaron a mi puerta, no tenía idea de que mi vida estaba a punto de desmoronarse.
Abrí.
Y ahí estaba ella.
Junto a mi padre.
Tomados de la mano.
—Me voy a casar —dijo él con total naturalidad, como si me hablara del clima—. ¿No vas a felicitarnos?
No podía procesarlo.
—¿De qué estás hablando?
—He cancelado nuestro compromiso —dijo Valeria con firmeza—. Me caso con Ricardo. Por favor, no lo compliques. Mi decisión es definitiva.
Leave a Comment