Colocar el teléfono sobre la mesa parece educado, pero en realidad comunica distracción potencial.
En ambientes refinados, el teléfono desaparece por completo. Esto demuestra algo muy poderoso: estás presente y valoras la conversación.
3. Cómo recibes un cumplido
Minimizarlo o devolverlo de inmediato es una reacción común, pero evita aceptar el reconocimiento.
La elegancia real responde con naturalidad: una sonrisa, contacto visual y un simple “gracias”.
Aceptar un cumplido sin incomodidad refleja seguridad personal.
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