Los infartos no siempre se presentan como se cree comúnmente. Mientras que muchos hombres experimentan una fuerte presión en el pecho, en las mujeres los síntomas pueden ser mucho más sutiles y difíciles de reconocer, lo que aumenta significativamente el riesgo de complicaciones graves o incluso la muerte. La falta de dolor torácico, característica habitual en los hombres, puede hacer que un infarto pase desapercibido en mujeres, y muchas veces se confunde con otros problemas menores.

Entre las señales más comunes en mujeres durante un infarto se encuentran falta de aire, cansancio extremo, sudor frío, náusea, ardor en el estómago o dolor localizado en la mandíbula, espalda o cuello. Este tipo de manifestaciones hacen que los episodios cardíacos femeninos sean más difíciles de diagnosticar a tiempo, porque se suelen atribuir a reflujo, estrés, fatiga o incluso ansiedad. Según los especialistas, esta diferencia en la presentación de síntomas convierte los infartos en mujeres en una amenaza silenciosa que requiere atención inmediata.
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