Estas personas avanzan por la vida acumulando caos: deudas, promesas incumplidas, malas decisiones y crisis constantes. Y casi siempre esperan que alguien más arregle las consecuencias.
Muchos adultos mayores terminan siendo usados como red de seguridad por familiares más jóvenes que creen que los mayores tienen más paciencia, más tiempo o más dinero.
El problema aparece cuando la ayuda temporal se convierte en una carga permanente.
Personas desempleadas que nunca buscan mejorar, familiares que viven aprovechándose de la bondad ajena o hijos y sobrinos que convierten el hogar de un adulto mayor en un lugar lleno de estrés.
Con los años, el cuerpo ya no tolera el estrés igual que antes. La preocupación constante afecta el sueño, la presión arterial y la salud emocional.
Ayudar durante una dificultad es una cosa. Sostener indefinidamente a alguien que no quiere responsabilizarse de su propia vida es otra muy diferente.
Poner límites no es crueldad. A veces es una necesidad para sobrevivir emocionalmente.
Leave a Comment