La electricidad estática se produce cuando dos superficies con distinta carga entran en contacto. Si una persona acumula un exceso de electrones y entra en contacto con otra que tiene carga neutra o contraria, estos electrones se desplazan rápidamente en busca de balance. Ese movimiento repentino genera la chispa que sentimos como una descarga breve.
La intensidad con la que se manifiesta este fenómeno depende de diferentes factores. De acuerdo con informes del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo de España, existen condiciones que favorecen la acumulación de carga eléctrica en el cuerpo. Uno de los más influyentes es el movimiento constante, ya que la fricción de la ropa con la piel o del calzado con el suelo facilita la acumulación de energía.
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