En comunidades rurales comenzaron a circular historias sobre sonidos extraños en cerros y ranchos durante la noche.
Algunas personas aseguraban haber visto una figura con ojos rojos y apariencia aterradora, mientras otras afirmaban que el ser atacaba principalmente cabras, gallinas y ganado.
La televisión ayudó a amplificar el fenómeno. Muchas familias se reunían frente al televisor para seguir las “actualizaciones” sobre el misterioso ser, especialmente cuando los noticieros anunciaban nuevos avistamientos.
Para niñas y niños de aquella generación, el tema llegó a convertirse en una auténtica pesadilla.
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