Además de los estudios preventivos, existen medidas que pueden contribuir a reducir la probabilidad de desarrollar esta enfermedad. Mantener una alimentación equilibrada, rica en fibra y baja en ultraprocesados, sumado a realizar actividad física regular, son hábitos que ayudan a proteger la salud intestinal. Dejar de fumar, moderar el consumo de alcohol y cuidar el peso corporal también forman parte de las recomendaciones más frecuentes para disminuir riesgos.
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