Por el contrario, comerlas no hace que tus niveles de azúcar se disparen ni te llena de carbohidratos, ya que su composición es prácticamente proteína pura en forma de cartílago y gelatina.
A la hora de consumirlas, siempre surge el dilema: ¿Qué es mejor, comerlas fritas y crujientes o prepararlas hervidas en un guiso suave?
Cocinarlas hervidas o en ensalada marinada es mil veces mejor para tu salud, ya que mantienes intacto su perfil de aminoácidos sin añadir las grasas trans y el exceso de calorías que aporta la fritura profunda.
Los beneficios de incluir este alimento en tu dieta son abundantes y contundentes: las orejitas de cerdo frenan el desgaste articular en deportistas, aceleran la recuperación de lesiones y fortalecen las paredes de tu sistema digestivo.
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