Carl Jung explicaba que toda familia tiene una sombra colectiva: todo lo que no se quiere ver, aceptar o reconocer.
Esa sombra suele proyectarse sobre una persona: el hijo “difícil”, la hija “rebelde”, la oveja negra.
Esa persona no es el problema.
Es quien, sin saberlo, está mostrando lo que la familia no quiere mirar.
Cuando alguien empieza a cuestionar las reglas, los silencios y los abusos, se convierte en una amenaza para el equilibrio del sistema.
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