Si se detecta una garrapata adherida a la piel, lo correcto es retirarla cuidadosamente con una pinza de punta fina, sujetándola lo más cerca posible de la superficie de la piel y tirando suavemente hacia arriba sin girar ni aplastar. Después de la extracción, se debe desinfectar la zona y observar durante las semanas siguientes cualquier signo de infección o síntomas sospechosos. Si esto ocurre, es fundamental consultar con un profesional de la salud.
Leave a Comment