Mi hijo sonrió y me abrazó. Carmen, tú recuperas tu parte de la herencia también, pero con algunas condiciones. ¿Cuáles condiciones? Primera, que te divorcias de Roberto y nunca más tienes contacto con él. Segunda, que vienes a vivir conmigo hasta que puedas establecerte por tu cuenta. Tercera, que usas parte de esa herencia para estudiar algo que te guste, para que nunca más dependas económicamente de ningún hombre. Carmen empezó a llorar más fuerte, pero eran lágrimas de alivio. Papá, acepto todas las condiciones.
Hay una cuarta condición. ¿Cuál? que los domingos cocinamos juntos el platillo favorito de tu mamá para recordarla como se debe. Acepto, papá. Acepto todo. Don Fernando nos pasó los documentos para firmar. Mientras los revisábamos sonó mi teléfono. Era un número desconocido. Bueno, Eduardo Hernández. Sí. ¿Quién habla? Habla el licenciado Martínez. Represento a Roberto Sánchez en un asunto legal. Los tres levantamos la vista. Inmediatamente. Don Fernando activó la grabadora de su escritorio. Qué asunto legal. Mi cliente quiere demandar a usted y a su hija Carmen por daño psicológico y chantaje emocional.
En serio, muy en serio. También vamos a demandar por los 8,000 pesos que ustedes deben por la fiesta de cumpleaños. Licenciado Martínez, ¿verdad? Sí. Le voy a dar un consejo gratis. Dígale a su cliente que retire inmediatamente esas amenazas. ¿Por qué habría de hacerlo? Porque tengo grabado a su cliente planeando falsas acusaciones contra mí y porque tengo testigos de su manipulación psicológica hacia mi hija. Hubo silencio del otro lado de la línea. También tengo comprobantes de que él usó mi tarjeta de crédito sin autorización, lo cual es un delito federal y tengo evidencia de que planeó toda esta situación para estafar dinero.
Señor Hernández, no he terminado, licenciado. También resulta que yo ayudé a pagar la casa donde vive su cliente y como mi hija se va a divorciar de él, voy a demandar para recuperar mi inversión. Eso, eso no es posible. Muy posible. Tengo todos los comprobantes de pago. Don Fernando, mi abogado, ya tiene preparada la demanda. Don Fernando sonríó y levantó un folder lleno de documentos. Dígale a Roberto que tiene 24 horas para desalojar la casa. Después de eso, procederemos legalmente.
Señor Hernández, ¿esto puede arreglar? No, licenciado, esto ya no se arregla. Su cliente tuvo oportunidades de hacer lo correcto. Eligió el camino difícil. ¿Qué quiere que hagamos? Nada. No quiero que hagan nada. Solo que se preparen para las consecuencias. Colgué el teléfono y miré a mis hijos. ¿Ven? Esa era la última pieza del rompecabezas. ¿Qué pieza? preguntó Miguel. Roberto tratando de proceder con su plan sin saber que nosotros ya sabíamos todo. Carmen me miró con admiración. Papá, ¿todo esto lo planeaste desde el principio?
Leave a Comment