El microbiólogo Charles Gerba, conocido por sus estudios sobre higiene doméstica, ha señalado que una toalla usada durante varios días puede contener más E. coli que un asiento de inodoro. Aunque esta afirmación pueda parecer exagerada, sirve para ilustrar el nivel de contaminación que pueden alcanzar estos objetos cotidianos cuando no se lavan con la frecuencia adecuada.
De acuerdo con especialistas en higiene y microbiología, la recomendación general es lavar las toallas de baño cada tres o cinco usos, como máximo. Esto significa que, en condiciones normales, deberían colocarse en la lavadora una vez por semana. Sin embargo, si el baño es muy húmedo, si la toalla no se seca completamente o si varias personas comparten la misma, lo más prudente es lavarla cada dos o tres días.
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