Cuando una persona mayor inicia una nueva relación, suelen surgir tensiones con los hijos, nietos o familiares.
Surgen preguntas incómodas, celos, preocupaciones por herencias, bienes o cambios en la dinámica familiar.
Lo que parecía un nuevo comienzo puede convertirse en una fuente constante de estrés emocional y discusiones.
4. La dependencia emocional es más peligrosa en la vejez
A los 60 y más, una relación ya no se vive con la ligereza de la juventud.
Muchas personas comienzan a depender emocionalmente del otro: para sentirse acompañadas, seguras o valiosas.
Esto puede provocar miedo a perder, ansiedad, celos y angustia, afectando seriamente la salud mental y emocional.
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