La evaluación de la ingurgitación yugular se realiza mediante una exploración física cuidadosa. El profesional de la salud suele colocar al paciente en una posición semiacostada, generalmente a unos 45 grados, y observa el cuello para identificar el nivel máximo de la pulsación venosa. Esta observación permite estimar la presión venosa central, un parámetro fundamental para valorar el estado del corazón y la volemia del organismo. Aunque se trata de una técnica sencilla, requiere experiencia, ya que una lectura incorrecta puede llevar a interpretaciones erróneas.
Leave a Comment