Este es uno de los casos más comunes.
No te invitan por cariño ni por compañía.
Te contactan cuando hay un favor pendiente.
Aparecen cuando necesitan:
- dinero
- transporte
- ayuda con trámites
- recomendaciones
- resolver problemas
- apoyo práctico
Pero si tú desapareces, nadie pregunta por ti.
Si tú necesitas algo, no están.
El patrón se vuelve evidente cuando dejas de buscar excusas.
Ayudar no es el problema.
El problema es cuando la relación se convierte en un contrato invisible donde solo existes por lo que puedes ofrecer.
Un ejercicio simple ayuda a verlo claro:
Si mañana no pudieras ayudar en nada, ¿seguirían buscándote?
Si la respuesta es no, entonces no es cercanía… es conveniencia.
Leave a Comment