Preparación:
En un recipiente de vidrio o cerámica (evita el metal), combina la miel y el jugo de limón. Mezcla bien.
Añade el bicarbonato de sodio poco a poco. Inmediatamente comenzarás a notar una reacción efervescente. Esto es normal y ayuda a que la mezcla se vuelva más esponjosa.
Remueve hasta obtener una pasta suave y homogénea.
Modo de Aplicación y Precauciones CRUCIALES:
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