Millones de familias dependen exactamente de este mecanismo. Los asesores financieros literalmente te dicen que revises tus designaciones de beneficiarios cada año. No es un truco, es puro papeleo aburrido de martes por la tarde que la mayoría de la gente pospone y olvida. Ricardo no lo olvidó. Tercero, la verdadera radiografía financiera de Velasco Arquitectos. Ricardo había preparado un resumen detallado, escrito a mano con esa letra precisa de arquitecto, describiendo cada deuda, cada pasivo, cada bomba de tiempo adentro de su despacho que se veía tan bonito desde afuera.
Y fue aquí donde pasé de ser una viuda de luto a hacer otra cosa completamente distinta. El despacho facturaba 4,50,000 pesos al año. Esa parte era cierta. Era el número que Ricardo mencionaba en las comidas familiares, el número que Beatriz se había memorizado como si fueran las Sagradas Escrituras. Pero 4,50,000 en ingresos en realidad se veían así cuando abrías el telón. 690,000 pesos en deudas acumuladas con proveedores. Un acuerdo de indemnización pendiente por la demanda de un cliente.
950,000 pesos que Ricardo ya había acordado pagar antes de morir, solo esperando el depósito. 265,000 pesos en cuotas obrero patronales pendientes al IMS y al SAT. El SAT no se olvida de los impuestos. Consideran que estos impuestos son una responsabilidad fiduciaria, lo que significa que la persona a cargo es responsable solidaria con su propio patrimonio y el contrato de arrendamiento de la oficina. Quedaban 36 meses a 26,000 pesos mensuales. Esos son 936,000 pesos en renta de un espacio del que no te puedes zafar.
El departamento valía unos 2,300,000, pero Ricardo había sacado un préstamo de liquidez con garantía hipotecaria por 1,250,000 hace 20 meses para mantener el despacho a flote. Súmale eso al saldo restante de la hipoteca original de 950,000 y la deuda total sobre el departamento era de 3,200,000 pesos. Después de los gastos notariales impuestos por traslado de dominio y la comisión inmobiliaria, vender ese departamento iba a dejar exactamente nada, tal vez menos que nada. Y el precioso préstamo del millón 100,000 pesos de Beatriz.
Ella era una acreedora sin garantía. ¿Sabes lo que significa eso? Significa que va al final de la fila, detrás del SAT, detrás del cliente demandante, detrás de cada proveedor, cada casero, cada acreedor con un contrato firmado. Para cuando todos ellos cobraran, si es que cobraban, no quedaría nada. El préstamo de Beatriz se había evaporado el día que Ricardo murió, solo que ella aún no lo sabía. Me senté en ese departamento a hacer cuentas en el reverso de un ticket del súper.
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