El caso volvió a tomar impulso de manera inesperada. El propio hermano del captor protagonizó una discusión con él por una disputa de herencia y, en medio del enfrentamiento, decidió exponerlo públicamente en redes sociales acusándolo de estar involucrado en un secuestro de larga data.
Las sospechas sobre este hombre, de 61 años, no eran nuevas en el vecindario. Años atrás se lo había señalado por el envenenamiento del perro de la familia de Omar. Una de las hipótesis que manejan los investigadores es que el agresor habría querido eliminar al animal para impedir que detectara la presencia del adolescente cautivo en la vivienda contigua.
Ante la denuncia y la presión de los familiares de la víctima, la Gendarmería Nacional de Argelia avanzó con un registro en la casa del sospechoso. Allí, en un sótano oculto, encontraron a Omar con vida después de más de dos décadas de encierro.
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