La caléndula no es una moda reciente. Desde hace siglos ha sido empleada en distintas culturas como planta medicinal. Se utilizaba para tratar afecciones de la piel, pequeñas heridas, quemaduras leves e inflamaciones. Con el tiempo, su perfil nutricional comenzó a estudiarse con mayor profundidad, y ahí fue cuando salió a la luz su relación directa con la salud visual.
Lo interesante es que muchas veces lo más valioso no viene en envases llamativos, sino que crece de manera sencilla, casi silenciosa, en la naturaleza.
¿Cómo se consume o se utiliza?
Hoy en día, la caléndula se aprovecha de varias formas. Una de las más comunes es a través de suplementos naturales que concentran luteína y zeaxantina extraídas de sus flores. Estos suplementos suelen recomendarse como apoyo para la visión, especialmente en personas mayores o en quienes tienen alta exposición a pantallas.
También se encuentra en infusiones, aunque en este caso el aporte directo de carotenoides es menor. Aun así, estas infusiones pueden ayudar a relajar los ojos y reducir la sensación de cansancio.
Existen además colirios y productos naturales para el cuidado ocular que incluyen extracto de caléndula por su efecto calmante, siempre formulados para uso seguro en los ojos.
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