—¿Alguna vez pensaron en mí? —pregunté en voz baja.
Silencio.
Mi nuera suspiró.
—No empieces con dramas… si no te gusta, ya sabes dónde está la puerta.
Mi decisión
Sequé mis manos.
Me quité el delantal.
—Voy a salir un momento —dije.
—Trae pan —respondió mi hijo, sin mirarme.
Asentí.
Sonreí.
Y salí.
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