El maquillaje puede realzar la belleza natural, pero cuando se aplica en exceso, puede endurecer el rostro y quitar frescura.
Bases muy gruesas, contornos demasiado marcados, sombras intensas en horarios poco adecuados o labios extremadamente delineados pueden hacer que la expresión se vea más rígida.
Lo más elegante suele ser un maquillaje que se integre con la piel, que ilumine el rostro y que no lo convierta en una máscara. Menos producto, bien aplicado, casi siempre da mejores resultados.
3. Cuerina de mala calidad
Hay materiales que, aunque imiten otros más caros, no logran verse refinados. La cuerina de mala calidad suele reconocerse con facilidad por su brillo plástico, su rigidez o su desgaste prematuro.
El problema no es que no sea cuero real, sino que el acabado se vea artificial y empobrezca la imagen.
Hoy existen alternativas con mejor textura, acabado mate y apariencia más cuidada. Elegir materiales que se vean nobles, aunque sean sencillos, siempre eleva más el estilo.
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