Para disfrutar de todas sus propiedades reduciendo al mínimo la inflamación y los gases, los gastroenterólogos recomiendan aplicar estos sencillos consejos culinarios:
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Evita consumirla cruda: La cocción al vapor, al horno o hervida rompe las fibras duras y los azúcares complejos, volviéndola muchísimo más fácil de digerir.
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Suma especias carminativas: Cocinar la coliflor con una pizca de comino, jengibre, hinojo, laurel o cúrcuma no solo resalta su sabor, sino que ayuda a reducir la formación de gases en el intestino durante la digestión.
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Introduce porciones graduales: Si tu dieta habitual es baja en fibra, no comiences con un plato gigante de coliflor. Introduce pequeñas porciones dos veces por semana para permitir que tu microbiota intestinal se adapte y aprenda a procesarla sin generar un exceso de fermentación.
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