El mango no es solo agua y sabor; su densidad nutricional aporta compuestos específicos que impactan positivamente en diferentes sistemas del cuerpo:
1. Un escudo para la salud visual
El mango es una de las fuentes naturales más ricas en betacaroteno (el pigmento que le da su color amarillo-anaranjado), el cual nuestro cuerpo transforma en Vitamina A. Una sola taza de mango picado aporta cerca del 35% de la dosis diaria recomendada de esta vitamina, esencial para prevenir la ceguera nocturna y el ojo seco. Además, contiene luteína y zeaxantina, dos antioxidantes que se acumulan en la retina y actúan como un filtro solar natural, protegiendo tus ojos del daño de la luz azul y de la degeneración macular asociada a la edad.
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