Francesco Forgione nació en 1887 en Pietrelcina, una pequeña localidad del sur de Italia. Ingresó muy joven en la Orden de los Frailes Menores Capuchinos y fue ordenado sacerdote en 1910. Pronto comenzó a manifestar fenómenos místicos que llamaron la atención de fieles y autoridades eclesiásticas. En 1918 recibió los estigmas, marcas similares a las heridas de Cristo, que conservó durante cincuenta años hasta su muerte en 1968. Fue canonizado por Juan Pablo II en 2002.
Más allá de los signos extraordinarios, el Padre Pío fue conocido por su trabajo como confesor, su intensa vida de oración y la fundación de la Casa Sollievo della Sofferenza, un hospital destinado a aliviar el sufrimiento de los enfermos. Su consejo espiritual era buscado por miles de personas, y muchas de sus palabras quedaron registradas en cartas, testimonios de sus dirigidos espirituales y relatos transmitidos oralmente.
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