La identificación del opiorfina surgió tras analizar compuestos de bajo peso molecular en la saliva humana. Los científicos hallaron que este péptido, de apenas cinco aminoácidos, tenía la capacidad de inhibir la degradación de sustancias como la sustancia P y las encefalinas, vinculadas al dolor.

En experimentos con modelos animales, se comprobó que el opiorfina lograba un efecto analgésico similar al de la morfina en pruebas de dolor químico y mecánico. De hecho, una dosis de opiorfina resultó comparable a seis veces la dosis de morfina en suprimir estímulos dolorosos en ratas.
Lo más interesante es que su acción se da de manera selectiva: potencia solo los mecanismos de analgesia cuando hay dolor presente, sin alterar otras funciones fisiológicas. Esta propiedad lo convierte en un candidato prometedor para el desarrollo de fármacos seguros.
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