Uno de los puntos que más preocupa es el efecto sobre la agricultura y los recursos hídricos. En algunos países podrían registrarse largos períodos sin lluvias, afectando cultivos, reservas de agua y producción de alimentos. Mientras tanto, otras regiones podrían enfrentar precipitaciones excesivas, crecidas de ríos y tormentas más violentas.
Los meteorólogos también observan posibles cambios en la actividad de huracanes y ciclones. Tradicionalmente, durante eventos fuertes de El Niño, el océano Atlántico suele registrar una disminución en la cantidad de huracanes debido a cambios en los vientos atmosféricos. Sin embargo, el Pacífico puede mostrar el comportamiento opuesto, con tormentas tropicales más frecuentes e intensas.
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