La película está firmada por los mismos productores de los grandes éxitos del cine de catástrofes noruego: The Wave (2015) y The Quake (2018). Comparten el mismo ADN narrativo: la historia no empieza con explosiones sin sentido, sino que se toma la primera mitad de la película para construir la tensión de forma realista, desarrollando la vida de los personajes para que nos duela y nos importe lo que les va a pasar cuando la naturaleza reclame su lugar.
Una crítica feroz a la industria petrolera
A diferencia de las películas de desastres de Hollywood, donde el culpable suele ser un meteorito o una mutación climática inexplicable, el cine noruego apunta directamente a las decisiones humanas. La premisa se basa en un hecho histórico y geológico real: décadas de perforación desmedida en el fondo marino del Mar del Norte abrieron grietas en el suelo oceánico. En la película, esto provoca un colapso masivo que amenaza con desatar el mayor derrame petrolero de la historia, convirtiendo el agua en una trampa de fuego.
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