Aunque existen diferentes tipos de hongos, la gran mayoría comparte un conjunto de síntomas característicos:
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1. El «borde activo» (Forma de anillo): Es la señal más clásica. Las lesiones por hongos suelen ser circulares u ovaladas. Lo más curioso es que el borde de la mancha suele estar más rojo, sobreelevado, descamado o con pequeñas costras, mientras que el centro de la lesión se aclara y parece piel casi sana. El hongo crece hacia afuera en busca de piel nueva para alimentarse.
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2. Picazón constante y ardor: La micosis genera una picazón (prurito) persistente que suele intensificarse con el calor, la sudoración o por las noches. Si la zona está en un pliegue de la piel, puede sentirse una sensación de quemadura o dolor si la piel se agrieta.
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3. Descamación y resequedad localizada: La piel afectada tiende a desprenderse en forma de pequeñas escamas o polvo blanco. A diferencia de la piel seca común (que mejora rápido con crema hidratante), la descamación por hongos no desaparece con lociones comunes y suele limitarse a un área muy específica.
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4. Cambios de color (Manchas): Dependiendo del tipo de hongo y de tu tono de piel, las manchas pueden ser de color rojizo, marrón o, por el contrario, manchas blanquecinas que no se broncean con el sol.
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