Que el número de fallecidos sea idéntico al de 2025 genera una sensación agridulce. Por un lado, se ha evitado un repunte masivo a pesar del incremento de coches en circulación; por otro, evidencia un estancamiento. Los expertos señalan que, aunque la tecnología de los vehículos mejora, el factor humano (cansancio, uso del móvil al volante o consumo de alcohol) sigue siendo el eslabón más débil de la cadena.
Además, el cansancio acumulado en la «operación retorno» sigue siendo un factor determinante. Muchos de los accidentes se concentraron en los trayectos de regreso, donde las ganas de llegar a casa a veces nublan la prudencia necesaria.
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