Cuando estás en un entorno completamente silencioso, tu cerebro hace lo mismo que un micrófono con el volumen al máximo: sube la ganancia y el zumbido se escucha más fuerte.
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Cómo funciona: El uso de sonidos de fondo neutros, como el ruido de la lluvia, olas del mar o el zumbido de un ventilador, ayuda a enmascarar el acúfeno.
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En la práctica: Existen aplicaciones gratuitas de ruido blanco que puedes programar a un volumen bajo (siempre por debajo del zumbido) para que tu cerebro aprenda a ignorar el pitido y se enfoque en el sonido externo. Es un aliado infalible para conciliar el sueño.
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