Con la llegada de las noches calurosas, el ventilador se convierte en el mejor aliado de muchos para conciliar el sueño. Es una opción económica, consume menos energía que el aire acondicionado y genera una brisa inmediata que promete alivio. Sin embargo, pasar toda la noche bajo el flujo constante de aire artificial puede pasarle factura a tu cuerpo.
Dormir con el ventilador encendido no es inherentemente peligroso, pero la medicina y la neumonología advierten que puede desencadenar una serie de efectos secundarios que sabotean la calidad de tu descanso y afectan tu salud respiratoria y muscular. Aquí te explicamos los motivos principales:
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