Siempre he sido muy unida a mi mamá, pero la abuela era mi lugar seguro. Iba a su casa después del colegio, la ayudaba a doblar la ropa o la veía cortar manzanas con el mismo viejo cuchillo de pelar que utilizaba desde antes de que yo naciera. Siempre olía a jabón Ivory y canela.

Una nieta feliz jugando a “Adivina Quién” con su abuela en la sala | Fuente: Pexels
De lo que no me di cuenta hasta mucho después fue de lo fracturadas que estaban las cosas entre la abuela y su otra hija, mi tía Karen.
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