El dolor de cadera también puede tener relación con el síndrome del piriforme, un trastorno en el que un músculo de la pelvis presiona el nervio ciático, provocando molestias que no solo se perciben en la cadera, sino también en la pierna. En estos casos, las personas suelen describir sensación de ardor, hormigueo o debilidad en los músculos.
Asimismo, no hay que olvidar que las lesiones deportivas, los desgarros musculares o incluso las caídas pueden ser desencadenantes de este dolor. En jóvenes y personas activas físicamente, los microtraumatismos repetitivos suelen estar detrás de la aparición de molestias en esta articulación.
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