En contraste, su segundo matrimonio con la pianista clásica Betsy Arakawa le trajo una sensación de estabilidad y satisfacción. Se conocieron en la década de 1980 en un gimnasio y formaron una profunda conexión a pesar de la significativa diferencia de edad entre ellos. Hackman solía atribuir a Arakawa una influencia positiva en su vida. Después de retirarse de la actuación en 2004, la pareja se estableció en Santa Fe, donde Hackman se dedicó a pasatiempos como la pintura y la jardinería. Lejos del centro de atención, adoptó una existencia más tranquila y pacífica.
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