Según explicó la Dra. Moreno, el mecanismo de acción del probiótico consiste en adherirse a la mucosa gástrica y liberar sustancias antimicrobianas que inhiben el crecimiento de la H. pylori, reduciendo así la inflamación y los síntomas asociados a la gastritis. Además, promueve un equilibrio saludable de la microbiota intestinal, lo que contribuye a una mejor salud digestiva general.
Los ensayos clínicos iniciales realizados en pacientes con gastritis crónica arrojaron resultados prometedores: más del 70% de los participantes presentaron una disminución significativa de la carga bacteriana, mejoría de los síntomas y ausencia de efectos secundarios. Esto abre la posibilidad de tratar la gastritis de manera efectiva sin recurrir al uso prolongado de fármacos que alteran la flora intestinal.
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