Las lágrimas cayeron del rostro de Hùng. Buscó a su padre en el templo donde solía quedarse, pero los monjes le dijeron que se había marchado semanas atrás sin dejar dirección alguna.
Sobre una mesa quedó el viejo suéter tejido por la difunta madre. En su bolsillo había una nota:
“El título puede transferirse, pero el amor entre un padre y un hijo, nadie puede arrebatárnoslo.”
Meses después, se creó una fundación de becas llamada “Lâm – La Luz del Amor de un Padre”, que destinó diez millones de pesos para ayudar a niños pobres.
El primer día de la ceremonia de entrega de becas, un anciano vestido con una sencilla ropa color marrón estaba sentado en una esquina, sonriendo en silencio mientras observaba el escenario.
Nadie lo reconoció.
Pero él sabía… que por fin, había regresado a casa.
Leave a Comment