Me encontré con mi jefa en la fiesta y me dijo: “Finge ser mi novio y te daré lo más preciado que tengo…”

Me encontré con mi jefa en la fiesta y me dijo: “Finge ser mi novio y te daré lo más preciado que tengo…”

Elice empezó a tomar distancia en el trabajo. Ya no me sonreía. Evitaba el contacto visual. Cancelaba nuestras cenas. Sentí que estaba construyendo sus muros de nuevo y eso me rompía el corazón. Traté de hablar con ella, pero me decía que necesitaba tiempo para reflexionar. ¿Reflexionar sobre qué? Sobre nosotros. Sobre lo que realmente quiero. ¿No sabes lo que quieres? No, Julián, no sé. y eso me asusta. Volví a casa esa noche completamente abatido. Pensé en renunciar, en irme lejos para no tener que verla todos los días, pero una parte de mí se negaba a rendirse.

Una parte de mí todavía creía en lo que habíamos construido. Luego, un viernes por la noche, tres semanas después de nuestra última conversación real, llamaron a mi puerta. Abrí y Eis estaba allí de pie en el pasillo. Llevaba jeans, una camiseta simple y su cabello estaba suelto y despeinado. Parecía agotada. “Elis, ¿qué haces aquí?” “No puedo seguir haciendo esto”, dijo con la voz temblorosa. No puedo seguir fingiendo. No puedo vivir intentando de todo. Pasé estas últimas semanas tratando de convencerme de que era un error, que debía proteger mi carrera, mi imagen, todo lo que he construido.

Pero, ¿sabes qué? No me importa. Ella entró en mi apartamento y cerró la puerta tras de sí. No me importa lo que piense la gente, no me importa mi reputación. Lo único que importa eres tú. Tú y yo. He estado perdida. Sentí un nudo en la garganta. Elis, no, déjame terminar. Me mostraste lo que era vivir de verdad. Me recordaste lo que era sentir algo. Y no quiero volver a esa vida vacía y fría. No quiero estar sola en mi gran apartamento preguntándome qué podría haber sido.

Ella tomó mis manos entre las suyas. Mi corazón te pertenece, Julián, completamente. Si todavía me quieres. La atraje hacia mí y la besé. Fue diferente esta vez. Ya no era vacilante o incierto, era una promesa, una declaración. Todavía te quiero susurré contra sus labios. Siempre esa noche hablamos durante horas, elaboramos un plan. Eli se iba a hablar con la dirección y explicar nuestra relación. Propondría que yo fuera transferido a otro departamento para evitar cualquier conflicto de intereses.

Post navigation

Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

back to top