Uno de los usos más conocidos en la medicina tradicional es su capacidad antiparasitaria. Las semillas contienen sustancias que paralizan y eliminan gusanos intestinales sin afectar a las bacterias beneficiosas del intestino. En muchos países tropicales, se utilizan desde hace generaciones para tratar infecciones causadas por parásitos. Una práctica común consiste en triturar las semillas frescas y mezclarlas con miel o un poco de limón para tomarlas en ayunas durante varios días.
3. Limpian y protegen el hígado
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