Haz un corte en forma de “X” en la parte superior del tomate y pásalo por agua tibia para quitarle la piel fácilmente.
Retira las semillas y tritura la pulpa hasta obtener una pasta.
Aplica sobre el rostro limpio y deja actuar por 30 a 60 minutos.
Luego, enjuaga con abundante agua.
Puedes potenciar su efecto agregando pepino, avena o yogur natural.
Esta mezcla ayuda a hidratar, exfoliar suavemente y calmar la piel irritada.
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