Mi abuela me pidió que trasladara su rosal favorito un año después de su muerte – Nunca imaginé lo que había escondido debajo
Una noche me llamó a su habitación. Su voz era tan débil que tuve que arrodillarme junto a su cama para oírla con claridad.
“Cariño -susurró, sus dedos rozando suavemente los míos-, cuando me haya ido, prométeme que moverás mi rosal. Desentiérralo al cabo de un año. No lo olvides”.

Rosales sobre una valla en un jardín | Fuente: Pexels
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Asentí, aunque sentía un nudo en la garganta y me dolía el pecho. No entendía por qué importaba tanto, pero su mirada era firme.
“Te lo prometo, abuela”.
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