Tú das todo.
Ellos no dan nada.
4. Te aíslan
Poco a poco te alejas de amigos, hobbies y actividades.
5. No puedes ser tú mismo
Todo lo que dices o haces debe ser calculado para no “molestar”.
El apego después de los 60: por qué cuesta tanto soltar
El cerebro humano necesita vincularse.
Y cuando una persona ha perdido amigos, pareja o su rutina laboral, se vuelve aún más susceptible.
A veces, el miedo a la soledad hace que aceptes migajas afectivas…
aunque esas migajas te estén matando.
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