Otra marca frecuente es una sensibilidad espiritual que va más allá de lo normal:
- Presentimientos que se cumplen.
- Sueños que parecen traer mensajes o avisos.
- Sensación clara de que algo “no está bien” en ciertos ambientes o personas.
- Capacidad de percibir el dolor del otro antes de que lo exprese.
Estas mujeres funcionan como antenas espirituales:
captan cosas que otros no perciben y muchas veces sufren por no entender de dónde viene todo eso.
El mundo moderno suele ridiculizar esta sensibilidad, pero desde la fe puede ser vista como un don: un llamado a rezar, a estar atenta, a discernir. No es para alimentar el miedo, sino para colaborar con Dios en la protección y el cuidado de los demás.
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