La jícama parece una opción perfecta: fresca, crujiente, ligera. Pero:

- La piel y la raíz no comestible contienen sustancias como la cumarina, que pueden ser tóxicas.
- Consumirla sin pelar bien o usar partes no comestibles puede provocar:
- náuseas,
- vómitos,
- malestar digestivo severo.
La parte blanca, bien pelada, sí ofrece ventajas:
- Baja en calorías.
- Rica en fibra soluble e insoluble, que mejora la digestión.
- De índice glucémico bajo, ideal para controlar el azúcar en sangre.
- Aporta potasio y vitamina C, útiles para la presión arterial y el sistema inmune.
Claves de seguridad:
- Pelar siempre la jícama a fondo.
- Consumirla en cantidades moderadas.
- Comprar en lugares confiables y preferir piezas frescas.
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