- Base estructural: una caja metálica o carcasa metálica como cuerpo del dispositivo.
- Bobinado + imanes: colocar en su interior una bobina de cobre y unos imanes de modo que, con algún movimiento (aire, giro, vibración), genere una corriente inducida.
- Flujo de aire / calor: mediante ventiladores reciclados, o incluso por convección natural, hacer que el aire circule a través del módulo — así se “captura” calor o movimiento.
- Salida de energía: conectar la bobina a un circuito eléctrico, idealmente con diodos y condensadores, para rectificar corriente y almacenarla en baterías o capacitores.
- Distribución o uso: usar esa energía para alimentar una lámpara, un pequeño calefactor por resistencias, un ventilador, luces LED, o simplemente como calor ambiental.
La supuesta gran ventaja: sin combustibles, sin consumo de red eléctrica, con materiales rescatados.
Leave a Comment