Tradicionalmente, se ha asumido que todos los órganos envejecen al mismo ritmo. Sin embargo, este estudio demuestra que cada tejido tiene su propio “reloj biológico”.
Al usar relojes proteómicos, los científicos lograron identificar diferencias de hasta 20 años entre la edad cronológica y la edad biológica de ciertos órganos. Esto podría revolucionar la forma en que evaluamos la salud y el riesgo de enfermedades.
Imagina poder saber cuánto ha envejecido realmente tu corazón o tu hígado, y tomar medidas específicas para rejuvenecerlos. Este es el futuro de la medicina personalizada.
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