Las proteínas son fundamentales para el funcionamiento del cuerpo humano. Actúan como motores celulares, transportadores, defensores inmunológicos y más. Sin embargo, con el tiempo, su equilibrio se rompe.
Uno de los descubrimientos clave fue el desacoplamiento entre el transcriptoma (ARN mensajero) y el proteoma. Es decir, los genes pueden seguir activos, pero las proteínas que producen ya no funcionan igual. Esto conduce a fallos funcionales en los tejidos.
El equipo también identificó la presencia de “senoproteínas” en la sangre: proteínas circulantes que aceleran el envejecimiento, especialmente en el sistema vascular. Entre ellas destaca GAS6, vinculada al deterioro sistémico.
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