El estudio, liderado por Guang-Hui Liu y su equipo, se basó en el análisis profundo del proteoma humano: es decir, el conjunto completo de proteínas que se encuentran en nuestras células y tejidos.
Durante cinco años, analizaron 516 muestras de 13 órganos diferentes, provenientes de personas entre los 14 y los 68 años. Este enfoque permitió trazar un mapa detallado del envejecimiento humano desde la adolescencia hasta la vejez.
Uno de los hallazgos más destacados fue la identificación de relojes proteómicos, que son como “cronómetros” biológicos capaces de indicar la edad biológica de los tejidos, más allá de la edad cronológica.
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