Esa extraña brecha entre los portavasos está diseñada para sostener el mango de una bolsa de supermercado o una correa de bolso.
Sí, de verdad.
No es un defecto de diseño. No es una costura de fabricación. Es una característica de ingeniería deliberada que le permite enganchar una bolsa de plástico o papel a través del soporte de la taza, evitando que se volque mientras conduce.
La bolsa cuelga entre las dos copas, suspendida por sus asas. El peso de la bolsa descansa sobre el divisor, no en el suelo. Tus comestibles no se derraman. Tus huevos no se rompen. Tu leche no rueda debajo del asiento.
Es genial. Y casi nadie lo sabe.
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